
Es un auténtico genio de la caracterización. Representa la magia, al talento, lo singular. Con su presencia los planes adquieren mayor profundidad, humor, y sensibilidad. Diríamos que Vargas es el artista. Es ocurrente, sorprende con sus ideas y decisiones sobre la marcha. Santos planea todo cuidadosamente pero es capaz de dejar ciertas cosas libradas a la improvisación, a lo que pueda salir de la mente de Vargas. Toma este trabajo con mayor tranquilidad y distensión que es el resto del equipo. Tiene un mundo interior muy rico, como si dijéramos que tiene escritas una decena de óperas que aún no ha mostrado. Tiene una gran debilidad por las mujeres, que le impide mantener relaciones duraderas. Durante los planes es el camaleón: compone personajes, se disfraza, tiende a ser el protagonista de las puestas en escena que imagina Santos.